¿Homicidio o asesinato?

Por Jacobo Orellana Matías:

Estoy seguro de que has escuchado ambos términos en infinidad de ocasiones sin pararte a pensar en si son lo mismo o no. En la cultura popular, en los medios de comunicación, en las películas, en las series, etc. se utilizan indistintamente como si fueran sinónimos. Sin embargo, nuestro Derecho Penal los clasifica como delitos distintos, cada uno con unos requisitos propios. A continuación, te cuento cuales son las diferencias:

 

Homicidio

El homicidio se regula en el artículo 138 del Código Penal. Tipifica como delito la conducta de matar a otra persona, sin que haya otros condicionantes adicionales y se castiga con pena de prisión de 10 a 15 años.

No obstante, puede castigarse con la pena superior en grado (de 15 a 22 años y 6 meses de prisión) en los siguientes casos:

 

1.- Cuando la víctima sea menor de dieciséis años, o se trate de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad.

2.- Cuando el homicidio se cometa inmediatamente después de haber cometido un delito contra la libertad sexual de la víctima.

3.- Cuando el delito se cometa por quien pertenezca a un grupo u organización criminal.

4.- Cuando los hechos sean además constitutivos de un delito de atentado contra la autoridad.

 

 

Asesinato

Por su parte, el asesinato se regula a continuación del homicidio, en el artículo 139 del Código Penal. Tipifica también como delito la acción de matar a otra persona pero, en este caso, debe darse alguna de las siguientes circunstancias:

 

1.- Alevosía: Consiste en utilizar medios, modos o formas tendentes a asegurar la comisión del delito, con lo que se trata de eliminar una posible defensa por parte de la víctima.

2.- Cometer el delito a cambio de un precio, una recompensa o por haber hecho una promesa.

3.- Ensañamiento: Aumentar deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a ésta padecimientos innecesarios para la ejecución del delito.

4.- Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra.

 

El asesinato se castiga con pena de prisión de 15 a 25 años, pudiendo llegar a castigarse con la pena de prisión permanente revisable si se dan las mismas circunstancias que antes he mencionado para agravar el homicidio, es decir: que la víctima sea menor de dieciséis años o especialmente vulnerable por razón de edad, enfermedad o discapacidad; que el asesinato se produzca a continuación de un delito contra la libertad sexual de la víctima o que el delito se cometa por una persona que pertenezca a un grupo u organización criminal. Además, también se castiga con prisión permanente revisable a aquel que sea condenado por la muerte de dos o más personas.

 

Aplicación práctica

Estas son las diferencias entre el homicidio y el asesinato en nuestro Derecho Penal, sin embargo, cuando se trata de aplicar uno u otro tipo en la práctica, las cosas no siempre son sencillas para nuestros tribunales. Esto sucede porque, dependiendo de la posición procesal que ocupemos, nos interesará que la pena sea la mayor posible (si somos la acusación particular) o la menor posible (si somos la defensa). En ello juega un papel importante la labor del abogado, que debe acreditar la existencia o inexistencia de las circunstancias que convierten el homicidio en asesinato, según la parte a la que represente, lo que determinará una diferencia importante en cuanto a la pena que se impondrá al responsable, según se trate de homicidio (10 a 15 años de prisión) o asesinato (15 a 25 años de prisión).

 

A continuación, te dejo este enlace a la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Penal), de 27 de mayo de 2021, la cual aplica lo expuesto en este artículo y resulta muy interesante al tratarse de un caso en el que un hombre que mató a su mujer fue primero condenado por la Audiencia Provincial de Toledo por asesinato con alevosía a 23 años de prisión. Posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha aumentó la condena a prisión permanente revisable al entender que, además de la alevosía, debía tenerse en cuenta la especial vulnerabilidad de la víctima y, finalmente, el Tribunal Supremo redujo la condena a 21 años de prisión, condenando al responsable por homicidio agravado, dada la especial vulnerabilidad de la víctima, pero sin tener en cuenta la alevosía.

 

Nosotros

En Urrutia & Cuesta Abogados disponemos de un equipo profesional con experiencia en materia penal, por lo que te podemos asesorar en todas las dudas que se te planteen respecto a cualquier problema que te surja. Si deseas ampliar esta información y obtener un asesoramiento adecuado a tu caso, nos puedes contactar sin compromiso.

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