El inspector de Hacienda no quiere llamar a tu puerta

En los últimos días han aparecido en prensa diversas noticias sobre la posibilidad de que Hacienda, la AEAT, acceda a los domicilios o sedes empresariales de forma imprevista o no avisada previamente (enlaces a las noticias pulsando aquí, o aquí).

Esta cuestión viene a colación de una sentencia del Tribunal Supremo del mes pasado STS_3023_2020, en la que el Alto Tribunal declara literalmente que “No cabe la autorización de entrada con fines prospectivos, estadísticos o indefinidos, para ver qué se encuentra“.

En realidad, ni la noticia es tan novedosa ni se van a poder cambiar las reglas del juego (leyes orgánicas) tan fácilmente, dado que afectan a derechos fundamentales. Evidentemente, se ha de ponderar la eficacia de la inspección respecto de la libertad e intimidad de los inspeccionados. Pero no parece razonable que en el corto o medio plazo se apruebe una modificación que cambie los únicos tres supuestos en los que cabe una entrada o acceso a domicilio:

1º.- Por autorización judicial que, como vemos, requiere proporcionalidad, justificación, formalidad, etc.

2º. – Por estar cometiéndose un delito flagrante en el interior del domicilio.

3º.- Por autorizarlo o permitirlo sus habitantes.

De modo que no hay motivo de alarma. Aunque a la prensa le gusten estos titulares, el inspector de Hacienda sí que va a tener que seguir llamando a la puerta.

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