La incapacidad como medida de protección

Hoy vamos a comentar un asunto muy frecuente en las consultas a nuestro despacho, que resulta un tanto delicado: la incapacidad. Vamos a hablar de la incapacidad “civil”, a diferencia de la incapacidad “administrativa”, que se refiere más bien a temas laborales y de derechos sociales. Aunque pueden ir unidas, no necesariamente es así porque un problema de incapacidad laboral (p.ej.: problemas de movilidad) no tiene porque acarrear una incapacidad civil.

La incapacidad civil surge cuando una persona está enferma y a causa de su enfermedad sus facultades mentales se ven gravemente mermadas de forma permanente, y por ello, la persona es incapaz de gobernarse y tomar decisiones, administrar sus bienes, entender las consecuencias de sus actos, etc.

Lo primero que queremos destacar es que, en muchas ocasiones, nos encontramos que en las familias existe un absurdo estigma o tendencia a la ocultación o negación de esta situación en el familiar enfermo. Frente a esta postura o percepción, debemos tener clarísimo que la Ley, el Código civil, establece la incapacidad y la tutela como un mecanismo de protección del enfermo. Por ello, aunque a la gente le pueda extrañar, a los jueces les resulta bastante incomprensible, inaceptable y muy reprochable que, teniendo una familia constancia de la enfermedad de un familiar (por demencia, Alzheimer, etc.), ningún familiar responsable inste la declaración de incapacidad y tutela, hasta que la situación resulta insostenible, y se descubre por la Administración la situación de incapacidad. En estos casos, cuando hay que internar involuntariamente a un enfermo, o se precisa la autorización judicial para poder gestionar sus bienes, los jueces y fiscales suelen ver con malos ojos que, habiendo una persona enferma, desvalida y desprotegida desde el punto de vista legal, ningún familiar haya instado la declaración de incapacidad y el nombramiento de un tutor que proteja, administre los bienes y, en general, defienda los intereses del incapaz.

Por todo ello, aconsejamos a los familiares de cualquier persona que esté desarrollando una enfermedad de este tipo, que no dude en ponerse en contacto con su abogado para que le informe de los trámites y gestiones que deben realizar para llevar a cabo la declaración de incapacidad.

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